Publicado 03/04/2025 04:43

El volcán de Tonga redujo una décima la temperatura del hemisferio sur

Archivo - Erupción del volcán Hunga Tonga-Hunga Ha'apai en el Pacífico Sur el 14 de enero de 2022, un día antes de la columna de erupción más grande que afectaría significativamente la composición estratosférica.
Archivo - Erupción del volcán Hunga Tonga-Hunga Ha'apai en el Pacífico Sur el 14 de enero de 2022, un día antes de la columna de erupción más grande que afectaría significativamente la composición estratosférica. - TONGA GEOLOGICAL SERVICES, - Archivo

   MADRID, 3 Abr. (EUROPA PRESS) -

   La gran erupción del volcán de Tonga en 2022 no solo no calentó el planeta, como cabría esperar por la expulsión masiva de vapor de agua sino que redujo las temperaturas en el hemisferio sur en 0,1 °C.

   Un nuevo estudio dirigido por la Universidad de California Los Ángeles (UCLA) concluye que la razón fue que la erupción formó aerosoles de sulfato más pequeños que tuvieron un eficiente efecto de enfriamiento que, inesperadamente, superó el efecto de calentamiento del vapor de agua. Mientras tanto, el vapor de agua interactuó con el dióxido de azufre y otros componentes atmosféricos, incluido el ozono, de maneras que no amplificaron el calentamiento. Los hallazgos se publican en Communications Earth & Environment.

EFECTOS CLIMÁTICOS OPUESTOS

   El volcán Hunga Tonga entró en erupción el 15 de enero de 2022 desde un respiradero a tan solo 200 metros por debajo de la superficie del océano, expulsando una enorme cantidad de vapor de agua, junto con una cantidad moderada de dióxido de azufre, a la estratosfera. El dióxido de azufre se convirtió rápidamente en diminutas partículas llamadas aerosoles de sulfato, que reflejan la luz solar de vuelta al espacio.

   Los científicos estaban preocupados porque los aerosoles de sulfato y el vapor de agua tienen efectos climáticos opuestos. Los aerosoles de sulfato provocan un enfriamiento de la atmósfera. Erupciones volcánicas anteriores, como la del cercano Pinatubo en 1991, han tenido este tipo de efecto de enfriamiento en el clima.

   Por otro lado, el vapor de agua, un gas de efecto invernadero, enfría la estratosfera pero calienta la superficie terrestre. Sin embargo, este efecto también está relacionado con la altitud del vapor de agua: cuanto más alto asciende en la estratosfera, mayor es el efecto de calentamiento en la Tierra. Dada la cantidad de vapor de agua a gran altitud procedente de la erupción del Hunga y la cantidad relativamente pequeña de dióxido de azufre, un aumento del calentamiento global parecía el resultado más probable.

   El científico atmosférico de UCLA Ashok Gupta y el profesor de ciencias atmosféricas, Jasper Kok, trabajaron con Ralf Bennartz y Kristen Fauria, de la Universidad de Vanderbilt, y con Tushar Mittal, de la Universidad Estatal de Pensilvania, para estudiar cómo las emisiones volcánicas se propagaron por la atmósfera durante los dos años posteriores a la erupción y cómo afectaron al balance energético de la Tierra. Utilizaron datos satelitales para rastrear la distribución del vapor de agua, los aerosoles de sulfato y el ozono a lo largo del tiempo y el espacio.

   A continuación, analizaron cómo estas observaciones satelitales revelaron el impacto de las alteraciones del vapor de agua estratosférico, los aerosoles de sulfato y el ozono en la interacción entre la radiación solar y el calor terrestre. Este análisis detallado les ayudó a determinar cómo la erupción volcánica alteró el movimiento de la energía en la atmósfera y afectó las temperaturas superficiales, informó la UCLA.

   CÓMO DESCUBRIERON LOS INVESTIGADORES QUE EL VOLCÁN CAUSÓ enfriamiento

   El análisis mostró que estos componentes causaron pérdidas netas de energía radiativa casi instantáneas, o enfriamiento, tanto en la parte superior de la atmósfera como cerca de la tropopausa, el límite que separa la troposfera (la capa más baja de la atmósfera terrestre) de la estratosfera.

   Esto resultó en un enfriamiento de aproximadamente 0,1 °C en el hemisferio sur para finales de 2022 y 2023. Los aerosoles de sulfato fueron aproximadamente un 50 % más pequeños que los que se produjeron tras la erupción del Pinatubo, lo que les permitió bloquear mejor la luz solar y enfriar la atmósfera a pesar de la gran carga de vapor de agua.

   Las partículas más pequeñas se mueven de forma más errática y, por lo tanto, tienen más probabilidades de reflejar la luz solar. Este sorprendente resultado se debió a que los investigadores incluyeron el ozono y otros componentes de la atmósfera en su análisis, mientras que estudios previos se centraron principalmente en los aerosoles de sulfato y el vapor de agua.

   Este estudio demuestra que las erupciones submarinas poco profundas pueden desencadenar cambios complejos en la atmósfera. Si bien el hemisferio sur experimentó un efecto de enfriamiento debido principalmente a las partículas que rebotan la luz solar, algunas señales apuntan a una leve influencia de calentamiento debido a esta erupción en el hemisferio norte, ya que el vapor de agua puede permanecer durante años en la estratosfera. Sin embargo, en general, la erupción del Hunga de 2022 indujo un ligero efecto de enfriamiento en el planeta a partir de 2022.

   En resumen, los aerosoles de sulfato contribuyeron al enfriamiento temporal en el hemisferio sur.

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